Dejar de Fumar
Metodos para enfrentarse a los sintomas de la abstinencia
Los síntomas de abstinencia de la nicotina son de dos tipos: físicos y
psicológicos. Los síntomas físicos, aunque molestos, no representan un riesgo para la vida. Los tratamientos de reemplazo de
nicotina puede ayudar a reducir muchos de estos síntomas físicos.
Sin embargo, para la mayoría de los fumadores, los síntomas mentales que se presentan al tratar de abandonar el hábito son los más difíciles de
superar.
Si usted ha estado fumando por determinado tiempo, el acto de fumar se ha vinculado a casi todo lo que usted hace: despertarse por la mañana, comer, leer,
ver televisión y tomar café entre otras cosas. Le tomará tiempo desvincular este acto de tales actividades. Por esta razón, incluso si usted está realizando un
tratamiento de reemplazo de nicotina, puede ser que siga teniendo deseos fuertes
de fumar.
Una manera de superar estos deseos o impulsos consiste en identificar justificaciones, a medida que se presenten, las cuales son creencias equivocadas que
parecen tener sentido en ese momento, pero que no se basan en hechos. Si usted ha tratado de dejar de fumar en
el pasado, es probable que reconozca muchas de las siguientes justificaciones:
1) Sólo voy a fumarme un cigarrillo para soportar esta situación difícil.
2) Hoy no es un buen día; voy a dejar de fumar mañana.
3) Éste es mi único vicio.
4) Realmente, ¿cuán dañino es fumar? Tío Moncho fumó toda su vida y vivió más de 90 años.
5) Probablemente, la contaminación ambiental sea tan mala como fumar.
6) De algo tiene uno que morirse.
7) La vida no es divertida sin fumar.
Es probable que usted pueda añadir alguna más a la lista. Durante los primeros días que pase sin fumar, escriba cualquier justificación errónea que le
venga a la mente y reconózcala por lo que es: un mensaje que puede hacer que usted caiga en la trampa de volver a fumar.
Las ideas que aparecen a
continuación pueden ayudarle a mantener su compromiso de no fumar.
Evite la tentación. Manténgase lejos de personas y en los lugares que le tienten a fumar. Más tarde podrá manejarlos con mayor confianza.
Cambie sus hábitos. Por ejemplo, cambie las bebidas alcohólicas o el café por jugos o agua. Tome una ruta diferente para llegar al trabajo, dé un paseo breve, en vez de hacer un receso para tomar café.
Alternativas: utilice sustitutos orales, tales como chicle sin azúcar, caramelos macizos, vegetales crudos, tales como trozos de zanahoria o semillas de girasol.
Actividades: haga algo que reduzca su ansiedad. Practique actividades o pasatiempos que le mantengan las manos ocupadas (tejer, carpintería ligera, etc.) y que le ayuden a distraerse del deseo de fumar. Tome un baño con agua caliente, haga ejercicio, o lea un libro.
Respirar profundamente: cuando usted fumaba, respiraba profundamente al inhalar el humo. Ahora, cuando sienta deseos de fumar, respire profundamente e imagínese que sus pulmones se están llenando de aire fresco y limpio. Recuerde las razones que tuvo para
dejar de fumar y los beneficios que obtendrá como ex fumador.
Posponer: si siente la necesidad de prender un cigarrillo, pospóngalo. Dígase a sí mismo que tiene que esperar por lo menos diez minutos. A menudo, este truco sencillo le permitirá superar el fuerte deseo de fumar.
Recompénsese. Lo que usted está haciendo no es fácil, por lo que merece una recompensa. Deposite diariamente en un frasco de cristal el dinero que gastaría en cigarrillos y luego cómprese cada semana algo que le dé gusto. Cómprese una revista, salga a cenar, o haga una llamada de larga distancia a un amigo, o bien, ahorre el dinero para comprar algo importante. También puede recompensarse de una forma que no cueste dinero: vaya al parque o a la biblioteca, fomente un nuevo pasatiempo o tome una clase de yoga.