Principales causas de las racaidas en los intentos de dejar de fumar
1) Los disgustos
Cualquier estado anímico negativo puede provocar una
recaída en los ex-fumadores inciertos. La muerte de alguien cercano,
estrés laboral o familiar puede desencadenar “ganas” de fumar.
Algunos ex-fumadores caen en la trampa de volver a sus
creencias antiguas respeto al tabaco. En momentos de estrés,
aburrimiento o un disgusto creen que el tabaco podrá calmarles.
Pero el tabaco da justo lo opuesto de todo esto: causa
estrés al nivel fisiológico (la nicotina altera el funcionamiento de
corazón, pulmones, el sistema nervioso...) y a nivel emotivo porque
los ex fumadores que vuelven a fumar se sienten mal por haber fumado
otra vez.
2)
Prepotencia
Algunos fumadores consiguen dejar de fumar pero
después de unos meses o años piensan “yo ya controlo el tabaco.
Puedo fumar sólo un cigarrillo.” En una ocasión especial cogen
un cigarrillo con la prepotencia de que ahora son ellos el amo.
Desafortunadamente esta chulería les hace perder el
control y después de ese “sólo” cigarrillo piensan “bueno, hace una
hora que he fumado un cigarrillo y no ha pasado nada. Voy a fumar
otro y ya está.”
De esta manera caen en la trampa del tabaco: la
dependencia. Han olvidado que fumar es una obligación: la de
encender un cigarro tras otro. ¡Qué levante la mano el fumador
que pueda dejar de fumar durante tres semanas y olvidar el
tabaco!
3) Bajar la guardia
Está relacionada con la anterior. Mientras que los
prepotentes no creen que al fumar aunque sólo un cigarrillo se
enganchan, hay aquellos que se dejan llevar por las presiones
sociales.
Por ejemplo hay en una reunión de hombres y se
reparten puros para festejar algo. Todos cogen el puro y lo
encienden hasta que la caja llega a nuestro ex-fumador indeciso. Él
duda, la mira, mira a los demás y piensa “bueno, un puro no me va
a enganchar. A fin al cabo se trata del cumple de Manuel. No puedo
defraudarle.”
O si se arma de valor dice con una voz llena de dudas
“es que he dejado de fumar, y no se...” Manuel, con la caja de
puros, le echa una mirada que el ex-fumador interpreta como “¿pero
que clase de hombre eres?”
Así que nuestro ex-fumador indeciso opta por coger el
puro y encenderlo, creyendo que un puro no es fumar.
Ahora tienes el conocimiento que te permite evitar las
trampas de las recaídas
Si piensas en volver a fumar pregúntate "cómo me
comportaría como si nunca hubiera fumado”. Elige una tarea
pequeña y concreta y ponla en práctica durante unas semanas. Así
entrenas tu mente para que ser un no-fumador feliz, alguien a quien
ni se le ocurre la idea de poner hojas trituradas del tabaco en un
papel, préndelas e inhalar humo toxico.
Recuerda: querías librarte de esta "lacra". Si
es así es porque sabes que hay algo en todo esto que no encaja con
el placer. ¿Qué placer hay cuando estás enganchado, quieres dejarlo
y cuando lo dejas envidias a los fumadores? Y luego cuando recaes y
te enganchas otra vez y deseas salir del agujero.
Si pasas por momentos duros en la vida alégrate de que
ya no debes sufrir por la atadura del tabaco. Si tienes un disgusto,
haz lo que un humano hace: llora, se paciente y pide ayuda (a un
amigo o a un profesional).
FUENTE: www.quiero-dejar-de-fumar.com