Dejar de Fumar
La adiccion gana al temor a morir de cáncer de pulmón
Es tan increíble como cierto. Los fumadores afectados por cáncer de pulmón, incluso en sus fases iniciales (cuando hay más posibilidad de
curación) suelen recaer en este hábito a pesar de que reduce la eficacia de las terapias oncológicas, dificulta la acción de los fármacos
citotóxicos, incrementa las complicaciones de la cirugía que se hace para extirpar el tumor y acorta la esperanza de vida de
los pacientes.
Un estudio publicado en ´Cancer Epidemiology Biomarkers & Prevention´ confirma este dato (ya demostrado previamente) y, además, aporta algunas
novedades al respecto. Por un lado, los autores determinan que prácticamente la mitad de la muestra (154 afectados por cáncer de pulmón no microcítico)
vuelve a fumar en el año posterior a pasar por quirófano.
Alrededor del 60% de este grupo lo hizo incluso antes de que transcurrieran dos meses desde la intervención.
Por otro lado, los científicos han observado que el riesgo de volver a caer en las redes del tabaco es mayor cuanto más corto es el periodo de
abstinencia antes de pasar por quirófano y que, paradójicamente, los que tienen mayor nivel educativo retoman su adicción con más frecuencia.
Finalmente, aunque ésta es una conclusión lógica, la posibilidad de volver a fumar está directamente relacionada con el nivel de ansiedad del
paciente.
En opinión de los autores, y a pesar de que el trabajo es pequeño, estos datos deben ser tenidos en cuenta para desarrollar estrategias de
deshabituación tabáquica cuanto antes en individuos que han de pasar por la mesa de operaciones para extirpar el tumor pulmonar.
Además, es necesario estrechar la vigilancia de estos pacientes en los dos meses posteriores a la operación y facilitarles los procedimientos para
mantenerse alejados de los cigarrillos, ya que este parece ser el periodo más crítico en cuanto a las recaídas.
Por otro lado, la misma publicación se hace eco de otro trabajo en el que se corrobora la idea de que, para evitar los perjuicios del tabaco, es
necesario abandonarlo del todo. Los individuos que reducen el número de pitillos ponen en marcha, inconscientemente, lo que los especialistas
denominan «tabaquismo compensatorio». Es decir, estos sujetos dan más caladas al cigarrillo y éstas son más intensas, de manera que el volumen de
elementos carcinógenos que aspiran no se reduce significativamente.
Por este motivo, lo mejor es dejar de fumar de manera radical ya que, según un estudio recogido en la revista ´The Journal of Nuclear Medicine´,
las arterias de los fumadores jóvenes recuperan su elasticidad tan sólo un mes después de alejarse del tabaco. Los investigadores, que observaron
este fenómeno mediante un escáner PET en un pequeño grupo de pacientes, quieren ampliar su trabajo para ver si el beneficio se repite en población
de más edad.
FUENTE: El Mundo, Alejandra Rodriguez, 18/12/06