Dejar de Fumar
Tabaquismo
La relación entre el hábito de fumar y el desarrollo de numerosas enfermedades graves se encuentra cada vez más clara. Esto ha provocado un
aumento de las consultas en la comunidad sanitaria y de salud mental.
La OMS considera al Tabaquismo como una adicción a la dependencia al tabaco. Este tipo dependencia, así como muchas otras, debe ser atendida adecuadamente, ya que la nicotina
puede llegar a controlar algunos aspectos importantes del comportamiento de una persona.
Al igual que otras sustancias euforizantes (alcohol y cocaína), el tabaco es capaz de producir efectos que intervienen en el estado de ánimo de la persona
y con su privación desencadena un comportamiento de búsqueda de la sustancia.
Las personas fumadoras de cigarrillos tienen una expectativa de vida considerablemente disminuida con respecto al resto de la población. Algunos autores
han estimado que se pierden 5,5 minutos de vida por cada cigarrillo que se ha fumado. En una persona de 30 - 35 años de edad que fuma dos paquetes de
cigarrillos diarios, la expectativa de vida disminuye entre 8 - 9 años, en relación a una no fumadora de la misma edad.
No ha podido establecerse ampliamente, a diferencia de otras adicciones, que el tabaquismo provoque trastornos psicológicos importantes, aparte del
impulso o la necesidad de consumirlo y lo dificultoso que resulta abandonarlo.
El humo del cigarrillo contiene una inmensa cantidad de sustancias tóxicas, entre ellas el monóxido de carbono (CO). El CO tiene gran afinidad por la
hemoglobina, componente del glóbulo rojo que transporta el oxígeno a los tejidos, por lo que los glóbulos rojos de las personas fumadoras pierden un 15% de
la capacidad de transportar el oxígeno. Esto puede lesionar al corazón y el sistema circulatorio. También pueden encontrase otros gases como el óxido
nitroso y el óxido de hidrógeno, responsables de la tos y la disminución del pasaje de aire por los bronquios.
El alquitrán es una sustancia carcinógena absoluta que provoca y fomenta el desarrollo de diversos tumores.
La nicotina produce un aumento de la frecuencia cardiaca, de la presión arterial, del gasto cardiaco y del consumo de oxígeno en los tejidos.
El riesgo de padecer un cáncer de pulmón es 10 veces mayor en una persona fumadora, y en los fumadores intensos (2 ó más paquetes por día) el riesgo es
15 a 25 veces mayor.
Los hijos de madres fumadoras tienen un peso menor al nacer en comparación a los hijos de madres no fumadoras.